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Estimados amigos: Recuerdo como si fuera ayer, la primera vez que peregriné a la Basílica de la Virgen de Luján, en 1963. Fue en compañía de mis padres, de mi hermana y de tres de mis abuelos. Desde la lejanía íbamos divisando su imponente silueta. Nunca antes mis ojos habían contemplado un templo tan grandioso. Su incomparable estilo gótico ojival. El encanto y la belleza de su piedra. Su interior,monumental, espacioso, colosal. ¿Dónde está la Virgen?, pregunté con cierta impaciencia. Me señalaron entonces el altar mayor, pero por más esfuerzos que hacía no alcanzaba a distinguirla. ¿A quién se le habrá ocurrido construir una iglesia tan grande, para una imagen tan chiquita?, pensé interiormente. Subimos la escalera de mármol que conduce a una primorosa capilla alta, el camarín de la Virgen. Allí las proporciones como que se volvieron más humanas y pude verla nítidamente. ¡Sentí que Nuestra Señora me abrazaba! Y comprendí que mil templos como aquel, serían poco para una Madre tan grande. Ahora, medio siglo después, les invito a conocer la historia de esta advocación mariana surgida en el Nuevo Mundo, cuya festividad se celebra el día 8 de mayo. * * * Deseo llamar la atención del lector sobre la entrevista que publicamos en esta edición. No apenas por la distinción del entrevistado, Su Eminencia el Cardenal Edmund Burke, sino también por la actualidad de los temas que el egregio Purpurado aborda. La familia está hoy en día nuevamente en el centro del debate, entre los que defienden los principios imperecederos de la civilización cristina y los que pretenden aniquilar todo resto de ella. En Jesús y María, El Director
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La Virgen de Luján |
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El martirio de María ES CIERTO QUE cuanto más se ama una cosa, tanto más se siente la pena de perderla. La muerte de un hermano causa más aflicción que la muerte de un jumento, la de un hijo más que la de un amigo. Para comprender, pues, dice Cornelio Alápide cuán vehemente fue el dolor de María en la muerte de su Hijo, era preciso comprender cuánto era el amor que le tenía; pero ¿quién podrá medir este amor?... |
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Salus infirmorum Un piadoso campesino lleva en brazos a su niño enfermo ante el altar de la Virgen. Con la cabeza inclinada, compungido gesto y descalzo —sus botas en el suelo, junto a su sombrero— implora misericordia a la que es aclamada con el título de “Salud de los Enfermos”... |
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Después del Juicio Final, ¿ya no existirá el Purgatorio? Según la enseñanza de la Iglesia Católica, el Purgatorio existe para la purificación de las almas que mueren en estado de gracia, pero que todavía necesitan ser purificadas de la escoria de los pecados pasados y pagar la pena temporal debida por ellos... |
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Cristo en la tempestad del mar de Galilea Sobre el mar de Galilea, ese lago de agua dulce normalmente caluroso y tranquilo, soplan repentinamente vientos fuertes desde el desierto, que levantan olas de hasta tres metros de altura... |
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El divorcio Años atrás hubo una causa de divorcio muy extraña en la capital de Alemania, Berlín. Tanto el esposo como la esposa pedían a grandes gritos el divorcio; afirmaron terminantemente ante el juez que no volverían a vivir juntos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino