Ambientes Costumbres Civilizaciones El portón del Palais de Justice

El Palais de Justice, se encuentra en la Île de la Cité (“Isla de la Ciudad”, de excepcional belleza, rodeada por las aguas del río Sena, es la cuna de París). En la Edad Media esta construcción sirvió como Palacio Real —hace parte del conjunto la famosa Sainte Chapelle, que san Luis IX mandó construir para albergar las reliquias de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, que trajo de Constantinopla—. En el siglo XVI pasó a ser el Palacio del Parlamento (la corte suprema de justicia del reino). Actualmente es sede de la autoridad civil y judicial.

Armonía, fuerza, majestad y elegancia

Plinio Corrêa de Oliveira

EN LA BELLA FACHADA del Palais de Justice (Palacio de Justicia), en París, el estilo es casi todo medieval, aunque las ventanas y un frontis superior, en el último lance, recuerden más al Renacimiento: son desfiguramientos renacentistas.

Al frente está el portón, tal vez el más bonito que haya visto en mi vida. Es dorado y negro, coronado por las armas regias de Francia. Es muy posterior a la construcción del palacio y data del reinado de Luis XVI. Sería ciertamente mucho más bello si lo fuera de estilo gótico, pero asimismo es lindísimo.

Es una maravilla de armonía, de fuerza, de majestad real, de elegancia. No consigo imaginar un portón, en ese mismo estilo, que sea más bonito que este.

‹ ¿Por qué Dios permite las enfermedades? Palabras del Director Nº 202 - Octubre de 2018 – Año XVII ›
Palabras del Director Nº 202 - Octubre de 2018 – Año XVII ›
‹ ¿Por qué Dios permite las enfermedades?



Tesoros de la Fe N°202 octubre 2018


Hermana Lucía: “LA BATALLA FINAL...será acerca del matrimonio y la familia” Soplan vientos encontrados en Dublín
Octubre de 2018 – Año XVII Oración para alcanzar remedio en las actuales necesidades de la Iglesia La “ola celeste”: una ola celestial, una ola mariana Virgen Madre Aparecida: Reina y Patrona del Brasil San Remigio de Reims ¿Por qué Dios permite las enfermedades? El portón del Palais de Justice



 Artículos relacionados
¿Es lícito el matrimonio de un católico con alguien que no lo es? Para recibir la gracia sacramental del matrimonio no es necesario tener la intención expresa de recibir un sacramento; basta la intención de contraer un casamiento válido. Sin embargo, el matrimonio es un sacramento de los vivos, es decir, debe ser recibido en estado de gracia santificante, y quien se casa en estado de pecado mortal puede estar haciéndolo válidamente, aunque comete un sacrilegio...

Leer artículo

Doctor, profeta y apóstol de la crisis contemporánea Si alguien me pidiera que señalara un apóstol tipo para nuestros tiempos, yo respondería sin vacilación, mencionando el nombre de un misionero…¡fallecido hace precisamente 300 años! Al dar tan desconcertante respuesta, tendría la sensación de estar haciendo algo perfectamente natural. Pues ciertos hombres colocados en la línea de lo profético, están por encima de las circunstancias temporales...

Leer artículo

Placidez, castidad, maternidad La idea que la imagen despierta en mi espíritu, la idea central, es la de una placidez muy ordenada, muy casta por tanto, y al mismo tiempo maternal...

Leer artículo

¿Teología de la Liberación o marxismo para cristianos? La impaciencia y una voluntad de eficacia han conducido a ciertos cristianos, desconfiando de todo otro método, a refugiarse en lo que ellos llaman “el análisis marxista”. Las posiciones presentadas aquí se encuentran a veces tal cual en algunos escritos de los “teólogos de la liberación”. En otros, proceden lógicamente de sus premisas...

Leer artículo

¿Ha cambiado la Iglesia Católica su enseñanza sobre la transexualidad? Los defensores del transgénero argumentan que la “identidad de género” de una persona como hombre o mujer no tiene por qué coincidir con su sexo biológico. Si alguien siente una “incongruencia” entre su autopercepción psicológica y su cuerpo —“disforia de género”—, debería poder armonizarse adecuando su cuerpo a la identidad deseada...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino