Una vez visité un acuario en el que cada pez permanecía en su área. Me sorprendió lo sensibles que se mostraban en relación a cualquier cosa que se encontraba en el camino de su incesante y ocioso andar a través de su medio líquido: el contacto con la vegetación, algún pequeño obstáculo, hasta una burbuja de aire tenía inmediatamente un efecto en su dirección y movimientos. Tuve ganas de saber cómo reaccionaba su sensibilidad con respecto a lo que pasaba fuera de la pecera, puesto que esta tenía uno de sus lados enteramente dispuesto para la observación de los visitantes. Los peces literalmente apoyaban sus bocas —uno podría decir hasta sus ojos— en el vidrio. Pero eran completamente insensibles a cualquier cosa que estuviera fuera: una mano descansando sobre el vidrio, dedos gesticulando o golpeando; nada de ello les causaba la más mínima reacción. El mundo fuera de la pecera podría estar cayéndose, pero ninguno de estos peces le prestaría la más mínima atención, hasta que ello no sucediese dentro de su pequeño y líquido mundo. Me vienen a la mente aquellos peces cuando veo las actitudes de algunos de mis contemporáneos —y no pocos de ellos— cuando reciben noticias o comentarios sobre el mundo de hoy, a través de la televisión, la radio o los diarios. Con cada vez mayor frecuencia, las noticias tratan de catástrofes individuales, locales y hasta nacionales. A veces es hasta discutida la destrucción del mundo en una hecatombe nuclear. La persona que escucha tales noticias permanece indiferente, mientras no causen inmediatas repercusiones en su pequeña vida privada, en su acuario. Síntomas de alarmante corrupción, contradicciones aberrantes, indicaciones inquietantes sobre transformaciones de la psicología de grupos sociales; nada de ello es relevante mientras que su vida mezquina continúe inalterada unos pocos días más, o, tal vez, solo algunas horas. Esa actitud me llamaba muchísimo la atención. Justo en frente de la pecera, tuve el deseo —afortunadamente controlado— de golpear el vidrio y hablarle a los peces para que realmente sintieran la realidad del mundo externo en el que yo estaba y que ellos ignoraban completamente. También tuve el deseo de golpear otros “vidrios” en los que algunos “peces contemporáneos” viven, escondidos en su pequeño mundo, indiferentes a lo que pase afuera.
Cf. “Folha de S. Paulo”, 30 de setiembre de 1982.
|
San Nuno Álvares Pereira Noble guerrero y carmelita portugués |
|
Bossuet Este cuadro representa a Jacques-Bénigne Bossuet (1627-1704), el famoso obispo de Meaux (a 40 km al nordeste de París), gran orador sagrado con un dominio perfecto de su palabra sonora e impecable... |
|
Tu fe te ha salvado Los hechos referentes a nuestro Divino Salvador que hasta ahora hemos relatado nos lo dan a conocer, especialmente, como hombre. Pero los milagros nos lo dan a conocer como Dios, puesto que, siendo los milagros efectos que superan a toda fuerza creada, no pueden venir sino de Dios, único Ser que no ha sido creado, único Ser omnipotente y Señor de todas las cosas y único que, por consiguiente, puede suspender las leyes de la naturaleza... |
|
Santos Francisco y Jacinta Marto Coincidiendo con la celebración del centésimo aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen a los tres pastorcitos de Fátima, dos de ellos —Jacinta y Francisco, fallecidos en olor de santidad antes de cumplir los 10 y los 11 años de edad, respectivamente— fueron canonizados por el Papa Francisco el día 13 de mayo del 2017... |
|
Calesa sobre la nieve Atardece en este pueblo del norte de Francia. Un manto espeso de blanca nieve cubre la carretera, los muros y los tejados. Bajo la luz mortecina y difusa de un sol sin fuerza, que se intuye en lo alto, avanza queda una calesa tirada por un caballo bayo... |
|
¿Cómo nuestras oraciones pueden interceder por los difuntos? ¿Cómo pueden la oración y la misa por los difuntos conducirlos a la salvación, si cada uno es responsable por su propia salvación? ¿Por qué la Virgen y San José no pusieron el nombre de Enmanuel a Jesucristo conforme estaba escrito en las profecías, según el Nuevo Testamento? ¿A qué se refería Jesucristo al decirle a Pedro que lo llevarían a lugares adonde él no quisiera ir?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino