Estimados amigos: El pasado 5 de mayo la Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó el fin de la emergencia sanitaria por el Covid-19. Sus perjudiciales efectos se han extendido a campos tan variados como la salud mental, el comercio global, la educación, los hábitos, etc. En materia religiosa existe una percepción ambivalente. A raíz del confinamiento se dio un verdadero boom de las misas virtuales —de las que muchos aún no consiguen desvincularse— y una caída abrupta en la recepción de los sacramentos. ¿Pero de qué manera ha afectado al culto religioso, tan herido ya por la descristianización? A fines del 2022, el Pew Research Center realizó una esmerada encuesta en los EE. UU. al respecto. Entre los católicos norteamericanos, un 9% declaró que asiste presencialmente a los servicios religiosos con más frecuencia que antes de la pandemia, mientras que un 24% lo hace con menos frecuencia. En resumen, la encuesta arroja un 15% de caída en la frecuencia religiosa en el lapso de tres años, lo cual es bastante grave. Aunque no existan datos específicos sobre nuestro país, no faltan similitudes, constatadas en la disminución del número de misas dominicales y en la menor concurrencia de los fieles a ellas. Todo lo contrario parece ocurrir con respecto a otras manifestaciones de la fe, llámense novenas, procesiones, grupos de oración, etc. Un ejemplo, las peregrinaciones, en que la participación de jóvenes está superando las cifras de prepandemia. Tal es el caso de la famosa peregrinación de Pentecostés, que parte de Notre-Dame de París y llega a Notre-Dame de Chartres en Francia, recorriendo a pie en tres días una distancia de más de 100 kms. Este año hubo que suspender las inscripciones tres semanas antes del evento, por una avalancha de pedidos que agotó las vacantes. Precisamente el Tema del Mes escogido para esta edición versa sobre las peregrinaciones, cuya lectura les auguro grata y provechosa. En Jesús y María, El Director
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Las peregrinaciones Símbolo del camino de la Tierra al Cielo |
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Risas intempestivas de los padres y una moraleja Un destacado escritor francés refiere la siguiente anécdota de un colega: “A la edad de cinco años cometió cierta travesura. Su madre, que estaba pintando, le hizo marchar de su taller, como penitencia, y cerró tras sí la puerta. Detrás de esta empezó el niño a pedir perdón y a prometer que no lo volvería a hacer, empleando los tonos más serios y sinceros... |
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El Nacimiento del Niño Jesús San José duerme, las ovejas están cerca, el burro también, y los ángeles colman el cielo, cantando la Gloria de Dios... |
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Necesidad de los recursos de la Iglesia para nuestro “último viaje” No hay certeza más evidente e irrefutable que la de que todos moriremos algún día. Esto nos lleva a considerar que, para aquellos que tenemos fe, nuestras últimas horas en este mundo pueden decidir nuestra salvación o perdición eterna... |
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La completa infamia en contraste con la suma perfección En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48)... |
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Necesidad de resistir a las pequeñas tentaciones Aunque es cierto que hemos de combatir las grandes tentaciones con un valor invencible, y que la victoria que reportemos sobre ellas será para nosotros de mucha utilidad, con todo no es aventurado afirmar que sacamos más provecho de combatir bien contra las tentaciones leves; porque así como las grandes exceden en calidad, las pequeñas exceden desmesuradamente en número, de tal forma que el triunfo sobre ellas puede compararse con la victoria sobre las mayores... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino