Dios te salve María, La salutación angélica contiene la fe y la esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. Es la constancia y la fortaleza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de los confesores y la vida de los religiosos. Es el cántico nuevo de la ley de la gracia, la alegría de los ángeles y de los hombres, el terror y confusión de los demonios. Por la salutación angélica, Dios se hizo hombre, una virgen se convirtió en Madre de Dios, las almas de los justos fueron liberadas del limbo, se repararon las ruinas del cielo y los tronos vacíos fueron de nuevo ocupados, el pecado fue perdonado, se nos devolvió la gracia, se curaron las enfermedades, los muertos resucitaron, se llamó a los desterrados, se aplacó la Santísima Trinidad y los hombres obtuvieron la vida eterna. Finalmente, la salutación angélica es el arco iris, la señal de la clemencia y de la gracia dadas al mundo por Dios. Nuestro Señor se apareció un día a santa Gertrudis contando monedas de oro. Ella se atrevió a preguntarle qué era lo que contaba con ellas. “Cuento —le respondió Jesucristo— tus avemarías: son la moneda con que se compra el paraíso”.
San Luis María Grignion de Montfort, El secreto admirable del Santísimo Rosario - Extractos, El Perú necesita de Fátima, Lima, 2009, p. 31-32.
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Nuestra Señora de Fátima |
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San Enrique II Baluarte de la Iglesia contra los ataques de bizantinos y musulmanes, defensor de los derechos y prerrogativas del Papado, promotor de la reforma moral del clero y del celibato eclesiástico, incansable apóstol de los eslavos, san Enrique fue educado por san Wolfgang, obispo de Ratisbona, y se convirtió en el único emperador del Sacro Imperio en ser elevado a la gloria de los altares. Casado con santa Cunegunda, de la Casa de Luxemburgo, era cuñado de san Esteban, primer rey evangelizador de Hungría... |
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El Santísimo Nombre de Jesús El nombre de Jesús, es decir, del Salvador, es nombre que de suyo expresa amor, porque nos recuerda, como se expresa san Bernardino de Siena, cuánto el Hijo de Dios hizo y sufrió para salvarnos; por lo que con ternura le decía cierto devoto autor: ¡Oh Jesús, cuánto os costó ser Jesús, es decir, Salvador mío!... |
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Beato Pío IX Escribir sobre un Papa que murió a los 86 años de edad y que durante más de seis lustros estuvo al frente de la Iglesia en una de las épocas más agitadas de su historia, gobernándola con sabiduría en sus múltiples emprendimientos... |
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Santa Bernardita: testimonio vivo de las apariciones de Lourdes La Salette (1846), Lourdes (1858) y Fátima (1917), las tres grandes apariciones de la Santísima Virgen en los tiempos modernos. Tres mensajes, tres secretos, seis pastorcitos… Pareciera que la Madre de Dios quiso mostrar su preferencia por las almas puras y sencillas de niños alejados del contexto de las ciudades... |
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¿Qué eres Dios mío? ¿Qué eres, pues, Dios mío? ¿Qué eres, vuelvo a preguntarte, sino el Señor Dios? Porque, ¿quién es Dios fuera del Señor, quién es Roca fuera de nuestro Dios?... |
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