Dios te salve María, La salutación angélica contiene la fe y la esperanza de los patriarcas, de los profetas y de los apóstoles. Es la constancia y la fortaleza de los mártires, la ciencia de los doctores, la perseverancia de los confesores y la vida de los religiosos. Es el cántico nuevo de la ley de la gracia, la alegría de los ángeles y de los hombres, el terror y confusión de los demonios. Por la salutación angélica, Dios se hizo hombre, una virgen se convirtió en Madre de Dios, las almas de los justos fueron liberadas del limbo, se repararon las ruinas del cielo y los tronos vacíos fueron de nuevo ocupados, el pecado fue perdonado, se nos devolvió la gracia, se curaron las enfermedades, los muertos resucitaron, se llamó a los desterrados, se aplacó la Santísima Trinidad y los hombres obtuvieron la vida eterna. Finalmente, la salutación angélica es el arco iris, la señal de la clemencia y de la gracia dadas al mundo por Dios. Nuestro Señor se apareció un día a santa Gertrudis contando monedas de oro. Ella se atrevió a preguntarle qué era lo que contaba con ellas. “Cuento —le respondió Jesucristo— tus avemarías: son la moneda con que se compra el paraíso”.
San Luis María Grignion de Montfort, El secreto admirable del Santísimo Rosario - Extractos, El Perú necesita de Fátima, Lima, 2009, p. 31-32.
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Nuestra Señora de Fátima |
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