Qué horror, qué fealdad excesiva, habrá exclamado cualquier lector sensato al ver estos tres monstruos. Qué horror, en efecto: lo decimos, sin embargo, no solo en el sentido de feo-horrible, sino en un sentido mucho más profundo aún. Estos tres monstruos hieren la sensibilidad natural del hombre. Están en flagrante contradicción con todos los principios de orden, bondad y belleza puestos por Dios en la creación. Una corriente artística que multiplica monstruos como estos, que rodea de ellos el entorno del hombre, y que quiere así acostumbrar a la humanidad a encontrar normales estos horrores, conduce a un profundo deterioro de la inteligencia y de la sensibilidad, y es responsable de todas las consecuencias subsiguientes en el plano religioso, moral y cultural. En efecto, si un san Luis de Francia o un san Fernando de Castilla, piadoso, puro, fuerte, majestuoso, montando su corcel, lanza en ristre contra el adversario, es el símbolo del caballero de la luz, hay que reconocer que este lisiado es análogamente el símbolo del caballero de las tinieblas. Tinieblas, sí: en la medida en que todo lo que es verdad, coherencia, belleza y orden es luz, y todo lo que es error, incongruencia, hediondez y desorden es tiniebla. Este ente absurdo, en el que todas las partes son incoherentes, en el que cada parte es horrenda y la hediondez de la “combinación” de las partes es aún más hedionda, en el que anatómica y fisiológicamente todo no es sino desorden, constituye un símbolo de todo cuanto es tenebroso. En una palabra, un demonio pendenciero que deseara expresar su hediondez en forma material podría elegir muy adecuadamente esta forma.
Qué gemido, el de este pájaro. ¡Qué catástrofe irremediable le golpeó! Su cabeza y su pecho, privados de las condiciones de vida por una monstruosa amputación viven, sin embargo. Viven una vida irremediablemente trágica y disparatada, como un eterno desafío a la sabiduría y a la bondad de Dios, ¡como si Él permitiera que semejante absurdo, un ser-no-ser, existiera! Un demonio que blasfemando contra el Señor, quisiera expresar su desesperación como eterno condenado a un castigo absolutamente justo, irremediable, totalmente aplastante, podría simbolizarse muy adecuadamente en esta estatuilla. Igual en horror a una cabeza sin cuerpo, solo un cuerpo sin cabeza.
Este cuerpo que marcha animosamente como la Victoria de Samotracia, pero sin ver ni saber hacia dónde, es ya en sí mismo un absurdo. Lo peor es que no siente el inmenso peso de algo desproporcionado que pesa sobre sus alas. Es un ala de más, un escombro, el ala caída de un avión. Así, un monstruo lleno de estúpido bienestar carga una fardo insoportable, es decir, un escombro. Este bronce es un horror análogo al que hemos analizado anteriormente. Se puede repetir al respecto el mismo comentario. Horror, dijimos al principio. Horror monstruoso. Peor aún: horror demoníaco.
|
El enigma de la Bastilla de San Antonio |
|
Del Juicio Particular - I Dicen comúnmente los teólogos que el juicio particular se verifica en el mismo instante en que el hombre expira, y que en el propio lugar donde el alma se separa del cuerpo es juzgada por nuestro Señor Jesucristo, el cual no delegará su poder, sino que por Sí mismo vendrá a juzgar esta causa... |
|
Tolerancia e intolerancia III - El laicismo de los Estados robó a la sociedad moderna el “sentir de la Iglesia” Concluimos hoy los artículos sobre la tolerancia. ¿Hasta qué punto y de qué modo se puede o se debe tolerar? Ejemplos de tolerancia virtuosa y de tolerancia defectuosa... |
|
Santos Francisco y Jacinta Marto Coincidiendo con la celebración del centésimo aniversario de la primera aparición de la Santísima Virgen a los tres pastorcitos de Fátima, dos de ellos —Jacinta y Francisco, fallecidos en olor de santidad antes de cumplir los 10 y los 11 años de edad, respectivamente— fueron canonizados por el Papa Francisco el día 13 de mayo del 2017... |
|
“Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Rom 5, 20) ¿No se diría que el enemigo está más fuerte que nunca, y que nos aproximamos de aquella era, soñada por los iluministas hace tantos siglos, de naturalismo científico crudo e integral, dominado por la técnica materialista... |
|
San Conrado de Piacenza De noble origen, Conrado nació en Calendasco, feudo de su familia en los alrededores de Piacenza, norte de Italia, hacia 1290... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino