Palabras del Director Nº 116 - Agosto 2011 - Año X
Estimados amigos:

Por una feliz coincidencia, en este mes en el que celebramos la fiesta de Santa Rosa de Lima, la primera flor de santidad del Nuevo Mundo, el tema abordado por Mons. José Luis Villac en su erudita y leidísima columna La Palabra del Sacerdote, es precisamente el de la intercesión de los santos.

Un esclarecimiento tan oportuno cuanto formativo, pues no son pocos los católicos que vacilan ante la prédica protestante, contraria al culto a los santos, por no conocer bien la doctrina católica al respecto.

Hablando de santos y de santidad, la sección Vida de Santos nos ofrece una hagiografía sobre Santa Teresa Jornet, fundadora de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Antes de iniciar su lectura, permítanme que haga una pequeña remembranza personal y un agradecimiento público.

Recuerdo un día, acompañando de niño a mi madre en automóvil, vi a un par de monjitas que aguardaban a la puerta de una casa en Miraflores.

Su amplio e impecable hábito color negro, su mirada recatada, su venerable apariencia, me causaron una profunda impresión. ¿Quiénes son estas religiosas y qué hacen en la calle?, le pregunté a mi madre. —Son unas monjitas españolas —me respondió— que cuidan de los ancianos desvalidos. Ellas hacían la postulación: recogían donaciones para sostener su obra benéfica.

Éste fue mi primer contacto con las hijas de Santa Teresa Jornet, con quienes he tenido el honor de tratar personalmente en diferentes lugares de nuestra patria, en donde cumplen su benemérito y sacrificado apostolado. La campaña El Perú necesita de Fátima les está eternamente agradecida, por la cristiana acogida que las Hermanitas brindan en sus casas-asilo a nuestros peregrinos.

Ahora sí, les invito, amables lectores, a conocer algunos pormenores notables de la vida de esta santa fundadora, cuya congregación está floreciente hoy en día en tres continentes, América, Europa y África.

En Jesús y María,

El Director
Espíritu cristiano y espíritu pagano manifestados en la arquitectura Nadie puede servir a dos señores
Nadie puede servir a dos señores
Espíritu cristiano y espíritu pagano manifestados en la arquitectura



Tesoros de la Fe N°116 agosto 2011


¿Por qué hay santos, si sólo Dios es Santo?
Nº 116 - Agosto 2011 - Año X Nadie puede servir a dos señores Ideología de género inspira los manuales escolares franceses Nuestra Señora de Czestochowa Consideraciones sobre el Padrenuestro – I Perversiones sexuales no son derechos humanos Santa Teresa Jornet ¿Por qué hay santos, si sólo Dios es santo? Espíritu cristiano y espíritu pagano manifestados en la arquitectura



 Artículos relacionados
Urge una encíclica que condene la “teoría de género” El término género se refiere a las dos categorías, masculina y femenina, en que se dividen los seres humanos y la mayoría de los seres vivos en función de las diferencias anatómicas y fisiológicas de los órganos reproductivos y las características sexuales secundarias...

Leer artículo

Origen, significado y eficacia del Santo Rosario1 Como madre de Jesucristo, la Virgen María es digna de toda alabanza. Por eso los cristianos, desde los primeros tiempos, ya la saludaban con las palabras del Ángel...

Leer artículo

Un Sínodo 'extraordinario' bajo todo punto de vista MENOS DE UN MES DESPUÉS de la realización de la JMJ (Jornada Mundial de la Juventud) en Rio de Janeiro, en julio de 2013, el Papa Francisco comunicó al secretario del Sínodo de los Obispos, Mons. Lorenzo Baldisseri, ex Nuncio Apostólico en Brasil, su determinación de convocar la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos...

Leer artículo

El encanto del espíritu veneciano Esta Venecia del siglo XVIII tiene algo que recuerda remotamente la dignidad y la distinción propias del Antiguo Régimen. En la gente se refleja también la frivolidad social de aquella época...

Leer artículo

San Pedro de Tarantasia Pedro nació en Viena del Delfinado (Vienne) en Francia alrededor del año 1102. Su padre también se llamaba Pedro y, por su piedad, los anales cistercienses se refieren a él como “el bienaventurado Pedro”...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino