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Gabriel J. Wilson
En Francia, es la época de las flores. El palacio municipal de La Barre-en-Ouche está engalanado para el placer de sus novecientos y tantos habitantes y de todos los que transiten por aquellas latitudes. La pequeña ciudad normanda existe desde el siglo XI. Apareció al borde de una calzada romana que unía Dreux con Lisieux, la tierra de santa Teresita del Niño Jesús. ¿Por qué Tesoros de la Fe publica esta fotografía? Para mostrar que en un lugar tan pequeño, tan aislado de los grandes centros urbanos, habitado por agricultores y algunos comerciantes, la gente tiene amor por su tierra. El local municipal, como se puede ver, es de un refinado estilo clásico. Las flores le dan un encanto aún mayor, que sería la envidia de muchas grandes ciudades. Hoy en día, muchas ciudades no son más que aglomeraciones sin historia, mientras que las poblaciones de pequeñas villas como La Barre-en-Ouche tienen una profunda vinculación con el lugar. En las sociedades orgánicas, la vida circula a través de las relaciones familiares, la amistad y la dependencia natural. En la sociedad totalitaria moderna el individuo vive aislado, incluso cuando está rodeado por una multitud. Hay una falta de vínculos naturales, que dan sabor a la vida.
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Stille Nacht (Noche de Paz) La canción de Navidad por excelencia |
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La milicia angélica Bajo este título Julio Loredo de Izcue recoge y presenta, en un libro inevitablemente sintético, pero por demás elocuente, la grandiosa visión angélica del eminente pensador brasileño Plinio Corrêa de Oliveira... |
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Jesús es interrogado por Caifás Nuestro Señor Jesucristo, con las manos atadas, destaca en el recinto donde Caifás se presenta como autoridad... |
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Conclusión del Sermón de la Montaña Después de enseñar sobre las buenas obras, la oración y el ayuno, Jesús prosigue tratando de los cuidados que debe tomar el cristiano: —“No acumuléis tesoros en la tierra, donde los consume el óxido y la polilla, y donde los ladrones los desentierran y roban”... |
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La corona de Carlomagno Joya adecuada al emperador arquetípico. En la ilustración mayor se aprecia la corona de Carlomagno (742-814), el emperador cristiano arquetípico. En la placa frontal, se destacan las incrustaciones de piedras preciosas en cabujón, que es la piedra natural, pulida,... |
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Conclusión: “¡Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará!” bien algunos de los castigos anunciados en Fátima ya se han cumplido, otros aún están por venir. Sin embargo, por dolorosa y sombría que sea dicha perspectiva, no debe desanimarnos, ya que también estamos animados por la confianza en la victoria... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino