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Gabriel J. Wilson
En Francia, es la época de las flores. El palacio municipal de La Barre-en-Ouche está engalanado para el placer de sus novecientos y tantos habitantes y de todos los que transiten por aquellas latitudes. La pequeña ciudad normanda existe desde el siglo XI. Apareció al borde de una calzada romana que unía Dreux con Lisieux, la tierra de santa Teresita del Niño Jesús. ¿Por qué Tesoros de la Fe publica esta fotografía? Para mostrar que en un lugar tan pequeño, tan aislado de los grandes centros urbanos, habitado por agricultores y algunos comerciantes, la gente tiene amor por su tierra. El local municipal, como se puede ver, es de un refinado estilo clásico. Las flores le dan un encanto aún mayor, que sería la envidia de muchas grandes ciudades. Hoy en día, muchas ciudades no son más que aglomeraciones sin historia, mientras que las poblaciones de pequeñas villas como La Barre-en-Ouche tienen una profunda vinculación con el lugar. En las sociedades orgánicas, la vida circula a través de las relaciones familiares, la amistad y la dependencia natural. En la sociedad totalitaria moderna el individuo vive aislado, incluso cuando está rodeado por una multitud. Hay una falta de vínculos naturales, que dan sabor a la vida.
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Stille Nacht (Noche de Paz) La canción de Navidad por excelencia |
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Dos circunstancias en que debemos hablar familiarmente con Dios Cuando te veas agobiada, alma devota, por el peso de la enfermedad, de las tentaciones, persecuciones y otros trabajos, acude luego al Señor y pídele que te alargue su poderosa mano... |
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Santa Margarita Clitherow SE PUEDE AFIRMAR que no existe odio mayor que aquel que se levanta contra la verdad religiosa. Tenemos un ejemplo de ello en el refinamiento de crueldad con que fueron tratados los primeros cristianos. Y también en el sufrimiento de los católicos durante la seudo Reforma Inglesa de los siglos XVI y XVII... |
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Todo atentado contra la familia atenta contra la humanidad La dignidad, los derechos y los deberes del hogar familiar, establecido por Dios mismo como célula vital de la sociedad, son, por ello mismo, tan antiguos como el mundo; son independientes del poder del Estado que debería protegerlos y defenderlos, si se hallan amenazados... |
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La familia, el matrimonio y el derecho natural La familia, célula primera y vital de la sociedad, no es una creación del derecho ni de la ley, sino obra de Dios, y propia de la naturaleza humana. Dios creó al varón y a la mujer y les mandó “crecer y multiplicarse” (Gén 1, 28)... |
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Escalando las más altas cumbres Una montaña desafía al hombre: ¿quién tendrá el valor de emprender la escalada? El desafío está en la atracción. No hay quien no sienta deseos de llegar hasta lo alto. ¡Cuánta energía será necesaria!... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino