Palabras del Director Nº 110 - Febrero 2011 - Año X
Estimados amigos:

La magnífica victoria de Lepanto en 1571, inspiró al gran Papa San Pío V el establecimiento de la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias.

Del mismo modo, en agradecimiento a la Madre de Dios, añadió la jaculatoria Auxilium Christianorum – “Auxilio de los cristianos” a las letanías lauretanas en honor a la Virgen María. Tres siglos después, San Juan Bosco levantaba en la ciudad de Turín, con milagros y limosnas, el célebre Santuario de Maria Ausiliatrice – “María Auxiliadora”.

Entre uno y otro acontecimiento, Luis XIII erigió en París una iglesia también dedicada a Nuestra Señora de las Victorias, en acción de gracias por haber vencido a los enemigos de la fe, en el famoso cerco de La Rochelle de 1628.

Hoy les invito a emprender un viaje a la capital francesa, la llamada ciudad luz, para conocer tal maravilla. Lo haremos en compañía de un maestro cicerone, Nelson Ribeiro Fragelli, quien ya nos ha deleitado con diversos artículos suyos.

Francia tiene un atractivo particularmente grato para nosotros. Se dice que el Perú es la Francia de América. Ni una ni otra cosa es por mera casualidad, como tampoco lo es que los bebés vengan de París… Lamentablemente, como decía Talleyrand, existen dos francias separadas por un río de sangre. La nuestra, la Francia que tanto amamos, es la Francia de la civilización cristiana.

Es la Francia de San Luis IX, de Santa Juana de Arco, de Santa Teresita del Niño Jesús y de San Luis María Grignion de Montfort.

Y el París por la cual suspiramos, es el de la catedral de Notre-Dame, de la Sainte Chapelle, de la capilla de la Rue du Bac; de los grandes palacios y de las magníficas alamedas.

En las páginas centrales, realizaremos una peregrinación virtual a la Basílica de Nuestra Señora de las Victorias, traspondremos su umbral y nos dejaremos penetrar por su ambiente interior.

En Jesús y María,

El Director
‹ La ciudad medieval y la ciudad moderna Dudar del prójimo no es juzgarlo ›
Dudar del prójimo no es juzgarlo ›
‹ La ciudad medieval y la ciudad moderna



Tesoros de la Fe N°110 febrero 2011


Nuestra Señora de las Victorias
Nº 110 - Febrero 2011 - Año X Dudar del prójimo no es juzgarlo Una «ordonnance» del rey Carlos VI de Francia Nuestra Señora de las Victorias Entrevista al autor del libro «Dominus Est» Ejemplo que debe ser imitado Santa Escolástica Más sobre el matrimonio (I) Más sobre el matrimonio (II) La ciudad medieval y la ciudad moderna



 Artículos relacionados
La maravilla de la creación en el movimiento universal de todas las cosas Cuando se habla de obras, el espíritu se vuelve naturalmente para cosas que Dios creó: desde una piedra hasta el ángel. De ese modo, nos acordamos de las bellezas de la naturaleza...

Leer artículo

Tipos humanos característicos Alberto Durero, el célebre pintor alemán (1471-1528), nos dejó este autorretrato (Autorretrato a los 26 años; Museo del Prado, Madrid), famoso no solo por la belleza del modelo, sino sobre todo por el valor artístico de la obra...

Leer artículo

Don Bosco y los castigos Qué regla hay que seguir para castigar? A ser posible, no se castigue nunca; cuando la necesidad lo exigiere, recuérdese lo siguiente...

Leer artículo

Jesús entra triunfante en Jerusalén Esta entrada de Jesús en Jerusalén fue acompañada de circunstancias, anunciadas por los profetas, que redundan en su gloria...

Leer artículo

San Martín de Porres Al más ilustre de los peruanos. El próximo 6 de mayo se conmemora el cincuentenario de la canonización de este santo peruano del siglo XVII, conocido en el mundo entero por su caridad eximia y sus extraordinarios milagros, que rayan en lo mítico. Hace exactamente 50 años,...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino