|
“Nación predestinada, vaso de elección, ve a llevar mi nombre, como en el pasado, a todos los pueblos y los reyes de la tierra”
¿Qué he de deciros, queridos hijos míos de Francia, ahora que gemís bajo el peso de la persecución? El pueblo que hizo alianza con Dios en las fuentes bautismales de Reims se convertirá y volverá a su primera vocación. Los méritos de tantos hijos suyos que predican la verdad del Evangelio en casi todo el mundo, sellándola a veces con su sangre, la plegaria de tantos Santos que en la gloria celestial reclaman vivamente la compañía de sus hermanos queridos, de su patria, la piedad generosa de tantos hijos suyos que, sin negarse a ningún sacrificio, proveen a la dignidad del Clero y al esplendor del culto católico; y por encima de todo, los gemidos de tantos niños que delante del Sagrario elevan su corazón con palabras que Dios mismo pone en sus labios, atraerán sobre esta nación la misericordia divina. Los pecados no quedarán sin castigo, pero la hija de tantos méritos, de tantos suspiros y lágrimas, no morirá jamás. Llegará un día, y Nos esperamos que no esté muy lejano, en que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, será envuelta por una luz celeste y escuchará una voz que le repetirá: “Hija mía, ¿por qué me persigues?” Y respondiendo: “¿Quién eres, Señor?” la voz replicará: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa es para ti cocear contra el aguijón, porque en tu obstinación te arruinas a ti misma”. Y ella, temblorosa y atónita dirá: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Y Él dirá: “Levántate, lávate de tus manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos adormecidos y el pacto de nuestra alianza, y ve, hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección, ve a llevar mi nombre, como en el pasado, a todos los pueblos y los reyes de la tierra”.
(Alocución consistorial Vi ringazio, del 29 de noviembre de 1911, Acta Apostolicae Sedis, Typis Polyglottis Vaticanis, Roma, 1911, p. 657).
|
Notre Dame de París ¡Restauren la catedral tal como era! |
|
Santa María Mazzarello María Dominga Mazzarello nació en Mornese (norte de Italia), el día 9 de mayo de 1837, siendo la mayor de los diez hijos de José y María Magdalena Mazzarello... |
|
Regreso del perdón de Santa Ana de Fouesnant a Concarneau Estamos en la Bretaña. Es la fiesta de Santa Ana, 26 de julio, patrona de los marineros y de toda la región francesa. Siguiendo una línea serpentina, una flotilla de veleros y botes de remos regresan de la romería. Las jóvenes del primer bote tuvieron el privilegio ese año de escoltar la imagen dorada de la Inmaculada... |
|
Debemos ascender hasta Dios De la vida individual y social hay que ascender hasta Dios, causa primera y fundamento último, como Creador de la primera sociedad conyugal, fuente de la sociedad familiar, de la sociedad de los pueblos y de las naciones... |
|
La grandeza de darse por entero El ave de rapiña desciende en picada con todas sus fuerzas, el pico hacia delante, la mirada fija, las garras en una actitud a la vez agresiva pero vigilante, con la posibilidad de desviarse y luego atacar en mejores circunstancias... |
|
¿Por qué existe el mal? Uno de los problemas que más angustiaron a la humanidad en todos los tiempos, y que solo encuentra una solución satisfactoria con el Cristianismo, es el de la existencia del mal. ¿De dónde procede el mal? ¿Cómo pueden la bondad y la omnipotencia de Dios conciliarse con la existencia del mal? ¿Si Dios podía impedir el mal y no lo quiso impedir, dónde está su bondad? ¿Y si Dios quería impedir el mal y no puede, dónde está su omnipotencia? En ambos casos, ¿dónde está su Providencia?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino