Estimados amigos: La figura ejemplar de santa Rosa de Lima está grabada en lo más íntimo de los corazones de la inmensa mayoría de los peruanos. Isabel Flores de Oliva, ya que ese era su nombre de pila, “no pudiendo en el Cielo, nació en Lima”. Por entonces, la Ciudad de los Reyes, tenía apenas medio siglo de vida. Fundada el 18 de enero de 1535 por el marqués D. Francisco Pizarro como sede de su gobernación, pronto adquirió celebridad e importancia al constituirse en la capital del Virreinato del Perú. A raíz de un hecho prodigioso, constatado en la cuna, su madre trocó el nombre de Isabel por el de Rosa. Así la confirmó el arzobispo, santo Toribio de Mogrovejo, en el pueblo de Quives. “Rosa de mi corazón” la llamó el Niño Jesús que la Virgen del Rosario sostiene en sus brazos. “Rosa de Santa María” prefirió llamarse ella y así la canonizó el papa Clemente X en 1671. Nombre afortunado el de Rosa, como lo sintetizara en forma brillante Plinio Corrêa de Oliveira: “Tengo la impresión de que santa Rosa de Lima se llamó Rosa por una coincidencia providencial. Y que ella es una rosa en el conjunto de los santos del Perú, así como el Perú es una rosa en el conjunto de las naciones hispanoamericanas”. Y en seguida agregó: “Ella es un símbolo de una perfección espiritual, pero también un símbolo de la vocación del Perú”. “Dios no suscitó para la América entera —señaló el ilustre líder católico— un gran predicador. Puso aquí, allá y acullá grandes predicadores, pero de ámbito restringido. Alguien que tuviese una misión de carácter universal, esa persona fue una mujer, santa Rosa de Lima. Y lo consiguió porque era un alma penitente, un alma suplicante”. Dios así lo quiso y lo recompensó. De ahí provino justamente su fama de santidad, que recorrió el Continente y produjo incontables milagros y conversiones. Pidámosle a santa Rosa, que así como en su tiempo, detenga hoy la corrupción de las costumbres que tantos males acarrea para la sociedad peruana. En Jesús y María, El Director
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La sagrada flor de Lima La Rosa de la Ciudad de los Reyes |
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Plinio Corrêa de Oliveira, cultivó desde su infancia, los más excelentes valores cristianos En estas líneas, intenté dar algunos trazos de cómo Plinio, desde niño, ya respiraba valores contra-revolucionarios. Con los años, él creció ultramontano— como eran llamados en el siglo XIX los católicos antiliberales y fieles al Papado—, monarquista, antimodernista, católico en todas sus manifestaciones. Con la lectura de autores como De Bonald, Donoso Cortés, Veuillot, y de numerosos santos como San Pío X, él explicitó y formuló de modo sistemático sus teorías, su Weltanschauung(visión del universo), aunque todas ellas ya existían en su alma en estado germinal. ¿Cómo esta germinación fue posible en una ciudad moderna, incrustada en el Nuevo Mundo? ¿Por una gracia especialísima de la Santísima Virgen? Ciertamente sí. Pero ello nos lleva a otras consideraciones: si Dios suscitó una personalidad como la del Dr. Plinio, ¿no será esto una primera gracia y un primer paso para un cambio radical en el rumbo de los acontecimientos? ¿No estará próxima la restauración de la civilización cristiana?... |
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¿La juventud fue hecha para el heroísmo o para el placer? Con la guitarra en bandolera, y el micrófono en la mano, el “artista”, campeón mundial del frenesí, que puso en delirio a millones de personas en los años 50, Elvis Presley, canta y baila rodeado de instrumentos musicales, frente a un público alucinado... |
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La completa infamia en contraste con la suma perfección En este famoso cuadro, Giotto pintó a Judas en el acto de besar a Nuestro Señor Jesucristo. Era el beso de la traición, en el momento en que Nuestro Señor, poco antes de ser arrestado y conducido para ser juzgado y crucificado, acababa de pronunciar aquellas tremendas palabras: “Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del hombre?” (Lc 22, 48)... |
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Vida atrayente en una sociedad orgánica n Francia, es la época de las flores. El palacio municipal de La Barre-en-Ouche está engalanado para el placer de sus novecientos y tantos habitantes y de todos los que transiten por aquellas latitudes... |
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Santa Brígida de Irlanda Aunque Santa Brígida haya vivido en el siglo V, existen sobre ella varias biografías. La más antigua es la que San Ultan, obispo abad de Ardbraccan, escribió para su discípulo San Brogan Cloen de Rostuirc, fallecido el año 650.1 San Donato, que vivió en el siglo IX en Irlanda, se refiere también a otra biografía escrita por San Aileran (siglo VII). Contamos, pues, con la vida de Santa Brígida escrita por otros santos... |
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