Estimados amigos: Guiados por la estrella de Belén, los tres Reyes Magos marcharon desde sus lejanos países hasta la humilde gruta donde nació el Niño Jesús. Lo encontraron iluminado por la estrella, amparado maternalmente en los brazos de la Santísima Virgen y protegido por san José. Ante tan magnífica escena, los Reyes Magos —los venerables sabios Melchor, Gaspar y Baltazar— se prosternaron y adoraron al Divino Infante, enviado para redimir al género humano. En aquel conmovedor acto, ellos representaron a todas las razas y pueblos de la tierra, llamados a conocer, amar y servir a Dios. El Papa san León Magno afirmó: “reconozcamos en los Magos, que adoraron a Cristo, las primicias de nuestra vocación y de nuestra fe”. ¿Cuál fue el papel de los pastores que atendieron el anuncio del ángel? ¿Cuántos eran? ¿Cómo se llamaban? ¿Qué más se sabe de ellos? Lo mismo se puede preguntar a respecto de los Reyes Magos. ¿Cuál es el simbolismo de aquella luminosa estrella que los guió a Belén, más brillante y más hermosa que todas las demás? ¿Fue acaso un astro nuevo venido del Oriente? ¿O se trató de un ángel de Dios? Que la lectura del conjunto de artículos que hemos seleccionado para el presente número de la revista Tesoros de la Fe, nos ilustre en el conocimiento de la Historia Sagrada y nos prepare para celebrar con dignidad las festividades de fin de año que se aproximan. Arrodillados frente al nacimiento, al desearles a nuestros amables lectores una santa y feliz Navidad, suplicamos a la Sagrada Familia que les dispense las más preciosas gracias y bendiciones, extensivas a cada una de sus familias. Que Jesús, María y José, a la manera de la estrella de Belén, los orienten en cada decisión e iluminen sus caminos a lo largo del nuevo año que se aproxima. Cordialmente, El director
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La estrella de Belén conduce a todos a los pies del niño Jesús |
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Nuestra Señora de Coromoto El trono y la base de esta imagen de Nuestra Señora de Coromoto combinan de un modo muy armonioso. El trono, con el respaldo alto y la curvatura superior, realza muy bien la elevación de la Santísima Virgen, indicando que tiene plena conciencia de su propia majestad... |
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El Paraíso Terrenal El Señor, dice el Génesis, había plantado desde el principio un jardín de delicias, y en él había colocado al hombre que había formado (2, 8)... |
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La modernidad: rasgos infantiles en personas maduras Alfred Binet, célebre psicólogo, nos legó un estudio en el que estableció las pautas para comprender las diferencias intelectuales que existen entre el adulto y el niño... |
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Los Estados no pueden obrar como si Dios no existiera El Estado tiene el deber de cumplir por medio del culto público las numerosas e importantes obligaciones que lo unen con Dios. La razón natural, que manda a cada hombre dar culto a Dios piadosa y santamente, porque de Él dependemos, y porque, habiendo salido de Él, a Él hemos de volver, impone la misma obligación a la sociedad civil... |
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Una puerta abierta, que nadie puede cerrar Nuestra Señora es la Medianera de todas las gracias. Querer rezar sin su intercesión es lo mismo que pretender volar sin alas, dice Dante. Pensar que Ella es como un obstáculo para unirnos con su Divino Hijo es una tontería... |
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