Estimados amigos: En diversos momentos de su vida, Plinio Corrêa de Oliveira (1908-1995) tuvo ocasión de comentar a los santos peruanos. Llamaba su atención el número de personas entonces canonizadas y la prestancia de cada una de ellas. En santo Toribio Alfonso de Mogrovejo, inquisidor general de Granada y arzobispo de Lima, veneraba su desvelo apostólico y la santidad de su vida. Se encantaba con la musicalidad de su nombre. Toribio (de turíbulo: incensario), un hombre que se consume de celo por la gloria del Señor. A san Martín de Porres lo empezó a conocer al recibir de obsequio una reliquia suya en medio de otras. Adquirió un libro con su biografía, quedó impresionado con la multiplicidad de sus milagros y le tuvo en adelante una gran devoción. Por supuesto que oyó hablar de la beata arequipeña sor Ana de los Ángeles y del venerable mercedario fray Pedro Urraca, a quien propuso de ejemplo por sus batallas contra el demonio. Según entendía Plinio Corrêa de Oliveira, Dios no suscitó para la conversión del Nuevo Mundo a un gran predicador que recorriera el continente de un extremo a otro. Hubo, sin duda, santos predicadores que se destacaron en tal o cual lugar, pero cuyo ámbito de acción era restringido. Fue necesaria un alma que estuviera dotada de una misión de carácter universal y para ello la Divina Providencia escogió a una mujer, a santa Rosa. Alma penitente y suplicante, hizo en el plano de la comunión de los santos lo necesario para salvar a la América de su tiempo. Su fama de santidad recorrió el continente entero, dando lugar a numerosos milagros y conversiones. Suscitando un espíritu de penitencia y de mortificación, tan duro y tan difícil de suscitar. Con lo cual frenó en gran medida la corrupción de las costumbres y creó condiciones menos favorables para la revolución anticristiana, que optó por una marcha más lenta. Les invito, pues, a disfrutar de otros valiosos comentarios del ilustre pensador y líder católico sobre nuestra querida santa y patrona. En Jesús y María, El Director
|
¡Gloria a ti, Rosa bendita, del Perú radiante estrella, flor de los Cielos más bella que la flor de Jericó! |
|
El genio artístico de Italia Para entender el espíritu italiano, es necesario tener en cuenta que comprende dos aspectos: uno consiste en imaginar un mundo como podría ser: el de los sueños; el otro, la realidad concreta, en la que los italianos entran con un gran sentido de esta realidad... |
|
Variedad y unidad en las canciones de Navidad En las diferentes naciones, las canciones de Navidad varían según el carácter nacional, pero en todas ellas están siempre presentes las mismas notas adecuadas a la Nochebuena... |
|
Magnífico florecimiento del arte Personalmente considero que el antiguo ayuntamiento de Ouro Preto es el edificio civil más bello del Brasil. Una hermosa construcción del siglo XVIII, que sirvió como Casa de la Cámara y cárcel de la antigua Villa Rica, capital de la provincia de Minas Gerais... |
|
Sobre el futuro de Polonia, el flagelo de Rusia y su conversión En las apariciones de La Salette, la Santísima Virgen habló explícitamente de ciertos países que sufrirían un particular y espantoso castigo correctivo... |
|
El ángel de la guarda, nuestro verdadero amigo San Bernardo extasiado a propósito de los ángeles exclama: “¡Qué maravilla!”. Y, en seguida, demuestra su entusiasmo por la acción de los ángeles: “Cristianos, ¿podéis creerlo? Los espíritus celestiales no solo son los ángeles de Dios, sino también los ángeles de los hombres... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino