Ambientes Costumbres Civilizaciones Vejez: ¿decrepitud o apogeo?

Plinio Corrêa de Oliveira

Santa Ma. Eufrasia de joven

Cómo se equivoca el mundo moderno cuando sólo ve en el envejecimiento una decadencia. Cuando se sabe apreciar más los valores del espíritu que los del cuerpo, envejecer es crecer en lo que el hombre tiene de más noble, que es el alma, si bien que signifique la decadencia del cuerpo, que es apenas el elemento material de la persona humana.

¡Y qué decadencia! Es verdad que el cuerpo pierde su belleza y vigor. Pero éste se enriquece con la transparencia del alma que a lo largo de la vida supo desarrollarse y crecer. Transparencia ésta que constituye la más alta belleza de que la fisonomía humana sea capaz.

*     *     *

Santa María Eufrasia Pelletier nació en La Vandée, Francia, en 1796, fundadora de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor, falleció en 1868. Su fiesta se celebra el día 24 de abril.

Nada de lo que significa hermosura le faltó en su juventud: la corrección de los trazos, la belleza de los ojos y del cutis, la distinción de su fisonomía, la nobleza de porte, la lozanía y la gracia de la juventud.

Agregamos: el esplendor de un alma clara, lógica, vigorosa, pura, reflejándose fuertemente en su rostro.

Es el tipo magnífico de joven cristiana.

*     *     *

Santa Ma. Eufrasia de mayor

Veámosla en su ancianidad. Del encanto de los viejos tiempos, resta apenas un vago perfume. Pero otra hermosura más alta brilla en este semblante admirable. ¡La mirada ganó en profundidad, una serenidad noble e imperturbable parece preanunciar en ella algo de la nobleza trascendente y definitiva de los bienaventurados en la gloria celestial!

El rostro conserva el vestigio de las arduas batallas de la vida interior y apostólica de los santos. Alcanzó un no sé qué de fuerte, de completo, de inmutable: es la madurez en el más bello sentido de la palabra. La boca es un trazo rectilíneo, fino, expresivo, que trae la nota típica de un temple de hierro. Una gran paz, una bondad sin romanticismo ni ilusión, con algún resto de la antigua belleza, resplandece aún en esta fisonomía.

El cuerpo decayó, pero el alma creció tanto, que ya está toda en Dios, y hace pensar en las palabras de San Agustín: “Nos has hecho para ti, Señor, y nuestro corazón estará insatisfecho hasta que descanse en ti”.

¿Quién osaría afirmar que, para Santa María Eufrasia, envejecer fue lo mismo que decaer? 

La segunda venida de Jesucristo Palabras del director Nº 128 - Agosto 2012 - Año XI
Palabras del director Nº 128 - Agosto 2012 - Año XI
La segunda venida de Jesucristo



Tesoros de la Fe N°128 agosto 2012


El Santo Cura de Ars - San Juan María Vianney
Nº 128 - Agosto 2012 - Año XI Nada repugna tanto a la razón como una igualdad absoluta entre los hombres A dónde lleva la moda de los tatuajes Nuestra Señora de los Ángeles de Coatlán Las “nietas de Dios” - III A los padres de familia, un llamado al deber San Juan María Vianney La segunda venida de Jesucristo Vejez: ¿decrepitud o apogeo?



 Artículos relacionados
Ambiente aristocrático  ambiente popular Reflejos de la civilización cristiana. Atrae la atención en el cuadro que figura a la derecha la cobertura en lo alto de la cama, así como el hecho de que la misma esté colocada de tal manera que se asemeja a una especie de altar. Esto porque la cama reposa sobre un...

Leer artículo

Vida mecánica, vida natural En efecto, la máquina tiende a sujetar completamente a su ritmo mecánico todo el trabajo humano. El trabajo, y más que el trabajo las diversiones, la vida de familia, en fin, toda la existencia...

Leer artículo

Continuidad de las tradiciones Definir la palabra ambiente en el sentido que se da en esta sección, considera las afinidades que Dios estableció entre ciertas formas, sabores, colores y sonidos con ciertos estados de alma del hombre...

Leer artículo

¿Tienen los símbolos, la pompa y la riqueza una función en la vida humana? Quiso la Providencia que hubiese en la naturaleza materiales bellos y preciosos con los cuales el ingenio humano, rectamente movido por un anhelo de belleza y perfección, produzca las joyas, los terciopelos, las sedas, todo aquello en fin que sirva para el ornato...

Leer artículo

Tranquilidad del orden, excitación en el desorden Unas a otras se suceden armoniosamente las colinas,hasta el fondo lejano en que se pierde el horizonte. Una atmósfera llena de frescura y de claridad matinal inunda el cuadro y produce la impresión de que las laderas de los montes, la delicada hierba, el tenue follaje de los arbustos, destilan suavidad...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino