Cansados de la “comida rápida” —que algunos no dudan de tildar de “comida chatarra”— los paladares del mundo entero se vuelven con nostalgia hacia la comida tradicional. Hastiados, quizás, de tanta pobreza culinaria, de ingredientes escasos y de mala calidad, de cocineros improvisados, de recetas simplonas, de tanta hamburguesa y salchipapas, que no dan lugar al pensamiento y a la trascendencia, parece que nuestros contemporáneos finalmente han comprendido que comer es mucho más que alimentarse. Que se trata más de un acto social, que de una función fisiológica. Y que nada contribuye más a la división en una familia, que encender la televisión a la hora de las comidas; máxime cuando cada uno quiere comer viendo “su” televisión… Y no olvidemos que la buena mesa tiene además un saludable efecto espiritual, como manifestación de virtudes de quien la prepara y la sirve, y sobre todo porque no sólo congrega sino que une a la familia, especialmente cuando es acompañada de una amena e interesante conversación. Sobre este apetitoso tema, versa el siguiente artículo, fruto de la centelleante pluma de Nelson Fragelli; que junto a los artículos sobre la Virgen de la Almudena —muy venerada también en el Cusco— y la Fiesta de Todos los Santos, componen el menú principal del presente número. En Jesús y María, El Director
|
Todos los Santos |
|
Un protagonista de la vida de la Iglesia Ha fallecido un protagonista de la vida de la Iglesia, a caballo entre dos siglos y dos milenios... |
|
El Escorial La fachada del Escorial presenta alguna semejanza con la fachada de Versalles: amplia, enorme, con motivos que se repiten. Pero en la fachada del Escorial hay una nota de simplicidad, de sobriedad y de serenidad que Versalles no tiene... |
|
Oración para alcanzar remedio en las actuales necesidades de la Iglesia Padre Santo, que estáis en los cielos, no sois Vos desagradecido, para que piense yo dejaréis de hacer lo que os suplicamos, para honra de vuestro Hijo... |
|
La expiación de los pecados y el papel del mérito Todo pecado causa en el pecador doble estrago: mancha su alma y le hace merecedor del castigo... |
|
La santidad de Jacinta, la admirable vidente de Fátima Jacinta entra en la Historia a los siete años, precisamente a la edad que habitualmente se acostumbra señalar como la del comienzo de la vida consciente y de la razón. ¿En qué medida una criatura de esa edad es capaz de practicar la virtud? ¿Y de practicarla de modo heroico?... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino