“Virgen” de Jacques Lipchitz. El autor la describe con estas palabras: “Del pico de la paloma penden tres fragmentos del cielo estrellado que se juntan, formando un corazón vuelto con la punta hacia lo alto, del cual emerge la Virgen con los brazos abiertos para el mundo. El conjunto es llevado por ángeles en pleno vuelo”. La extravagancia de la idea general y de los pormenores es chocante. El cuerpo de la imagen, su gesto, nada deja trasparecer la pureza y la inigualable dignidad de la Madre de Dios. La imagen no instruye, no forma, no atrae.
¿Quién podría decir lo mismo del otro cuadro, que representa a Nuestra Señora Dolorosa, de autoría de Simón Marmion, pintor del siglo XV? Sin pretender hacer un comentario artístico, analizamos el contraste entre las mentalidades expresadas en una y otra imagen, a fin de hacer sentir a los lectores hasta qué punto las aspiraciones de las cuales nace y los rumbos hacia donde camina el arte moderno desvían y deforman la verdadera piedad cristiana.
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Todos los Santos |
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Tensión y distensión en el semblante de un santo En los jardines del Vaticano el Papa San Pío X acoge a distinguidos visitantes, que le presentan sus homenajes. El cuerpo del Papa, erguido y vigoroso a pesar de los años, da una impresión de ascesis y firmeza, pero algo en su persona, y sobre todo en su plácida fisonomía, expresa reposo y distensión... |
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Peregrinando dentro de un vitral Imaginemos un vitral en forma circular, o sea, un rosetón. Un mundo de colores diferentes. Dentro del conjunto de colores, se podría hacer un paseo: ora “entrar” en el cielo color de añil, ora en el dorado absoluto... |
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Pintando el alma humana Una tendencia muy frecuente en los artistas cuya producción puede ser reputada como típicamente del “siglo XX” consiste en la deformación del hombre. Huyendo de copiar la realidad con las formas en que las ve habitualmente el ojo humano, la representan con alteraciones... |
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La grandeza del rey dignifica al cocinero Vista del Castillo de Windsor desde el noroeste. La primera impresión es de un escenario para un cuento de hadas. La inmensidad del edificio, la delicadeza, todo, en fin, sugiere la sensación de que se está en presencia de algo que supera la realidad cotidiana... |
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Dos cuadros, dos mentalidades, dos doctrinas ¿Qué terminará pensando y sintiendo sobre la Sagrada Familia un pueblo que tenga frente a sí obras pictóricas o escultóricas de este jaez? El arte cristiano tiene la misión de auxiliar dentro de sus posibilidades peculiares la difusión de la sana doctrina... |
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