Santoral
Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, Roma
Catedral de los Obispos de Roma y una de las primeras basílicas dedicadas por Constantino al culto cristiano, ella fue consagrada por San Silvestre en el año 324.
Fecha Santoral Noviembre 9 Nombre San Juan de Letrán
Ambientes Costumbres Civilizaciones San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano

Dos basílicas romanas; dos facetas diferentes de la Iglesia Católica

Plinio Corrêa de Oliveira

Basílica de San Pedro

Quien visita Roma nota una diferencia que llama la atención, entre la Basílica de San Juan de Letrán y la Basílica de San Pedro del Vaticano.

La Basílica de San Pedro es gloriosa, magnífica, ostenta todo el esplendor del Renacimiento. Sin embargo, después que se la examina bien, deja en el fondo de la cabeza una impresión semejante a la de una fiesta de bodas.

La Basílica de San Juan de Letrán es más discreta. Pero tiene un tono de “gran señora”, de una nobleza, grandeza y paz. Ella refleja la conciencia de su propia dignidad, predicado que no posee la Basílica de San Pedro. Esta parece ansiosa por exhibirse para obtener la adhesión de aquellos que la contemplan.

Mientras que en la Basílica de Letrán, eso está ausente. Esta es consciente de sí misma, como diciéndonos: “Soy naturalmente así. No me engalano, soy lo que soy. Pero en aquello que soy, soy digna de respeto y veneración”. Es otra impresión, distinta de la que se manifiesta con relación a la Basílica de San Pedro.

Estas impresiones son interesantes, porque expresan dos facetas diferentes de la vida de la Iglesia. La Basílica de Letrán puede ser admirada en toda su nobleza: representa la faceta en que estamos en presencia de una especie de naturalidad, dignidad y compostura. Por su lado, la Basílica de San Pedro refleja el hálito del Renacimiento, representando otro espíritu y modo de presentarse.

Basílica de San Juan de Letrán

¿En nombre de quién mandó Jesús a bautizar? Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo”
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo”
¿En nombre de quién mandó Jesús a bautizar?



Tesoros de la Fe N°186 junio 2017


El Confesionario Sagrado locutorio del tribunal de Dios
Capítulo 3: “No tengáis miedo... Soy del cielo” Capítulo 4: El Corazón Inmaculado: el camino que conduce a Dios Junio de 2017 – Año XVI Retrato de san Francisco Marto Los confesionarios y el espíritu de la Iglesia Jesús aparece a los apóstoles San Juan Fisher ¿En nombre de quién mandó Jesús a bautizar? San Juan de Letrán y San Pedro del Vaticano



 Artículos relacionados
Un lazo sutil del espíritu maligno Los devotos escrupulosos son personas que temen des honrar al Hijo al honrar a la Madre, rebajar al uno al honrar a la otra. No pueden tolerar que se tributen a la Santísima Virgen las justísimas alabanzas que le prodigan los Santos Padres...

Leer artículo

Moderación, la gran exageración de nuestra época RESUMAMOS EN DOS PALABRAS nuestro artículo anterior. La exageración es un defecto que puede corromper cualquier virtud. El amor a la patria, por ejemplo, es una cualidad, pero la estatolatría es un defecto. La justicia también es una cualidad, pero su exageración puede transformarla en dureza y hasta en crueldad. La intransigencia es una virtud, pero si es llevada al exceso puede llegar al sectarismo. Y así en adelante...

Leer artículo

Elevación de espíritu ante dos catedrales Las torres de la catedral de Colonia, en Alemania, se lanzan al aire con un ímpetu vigoroso, ardiente y robusto, como si no hicieran el menor caso a la tierra...

Leer artículo

El Sacramento del Matrimonio - III El amor sobrenatural no pregunta “¿qué recibiré yo de la otra parte?”; sino “¿qué soy yo para la otra parte?”. No busca lo que es suyo. Su objetivo es hacer felices a los demás y no hacerse feliz a expensas de los demás...

Leer artículo

Felicidad, sufrimiento y amor de Dios “Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud” (Jn 15, 9-11)...

Leer artículo





Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino