Estimados amigos: El culto al glorioso patriarca san José se desarrolló muy paulatinamente en la Iglesia. Las primeras huellas de público reconocimiento a la santidad al esposo de la Santísima Virgen las encontramos en Oriente. Ya el Evangelio de Mateo le llama “justo” (1, 19). En Occidente, Doctores de la Iglesia como el benedictino san Beda el Venerable, el cisterciense san Bernardo de Claraval, el dominico santo Tomás de Aquino y el franciscano san Buenaventura lo encomiaron como modelo perfecto de cristiano. Aunque se reconoce que fueron los carmelitas los primeros en introducir desde Oriente hacia Occidente la loable práctica de tributarle a san José un culto acabado. Sin embargo, fue santa Teresa de Ávila en el siglo XVI quien popularizó y dio a la devoción a san José el impulso definitivo. En el Monasterio de la Encarnación de Ávila, se conserva una imagen suya de san José llamada “el Parlero”, que le contaba a la santa las faltas de sus monjas y que de tanto hablar quedó con la boca abierta. El culto a san José es llamado por los teólogos de protodulía, para diferenciar del culto a la Santísima Virgen (hiperdulía) y a los santos en general (dulía), pues el culto de adoración es exclusivo de la Santísima Trinidad. Asimismo, los Papas han desempeñado un importante papel en la promoción de la devoción al santo patriarca. Sixto IV introdujo en 1480 la festividad de san José en el calendario romano a celebrarse el día 19 de marzo, Inocencio VIII la elevó unos años después a rito doble, y Gregorio XV en 1621 la declaró fiesta obligatoria, a instancias del emperador del Sacro Imperio y del rey de España. Años después, Benedicto XIII agregó su nombre en la Letanía de los Santos en 1726 y Pío IX lo proclamó patrono de la Iglesia Universal en 1870. Más recientemente, León XIII lo designó en 1889 patrón de los padres y de los trabajadores, Pío XII estableció en 1955 una segunda fiesta en su honor el día 1 de mayo, y Paulo VI lo nombró “protector de la familia”. En Jesús, María y José, El Director
|
Descendiente de la Casa Real de David |
|
Una multitud de almas que caen en el infierno Igualmente me obliga a predicar sin parar el ver la multitud de almas que caen en los infiernos, pues es de fe que todos los que mueren en pecado mortal se condenan…... |
|
El secreto de confesión amenazado En los últimos meses, noticias sobre abusos sexuales por miembros del clero ganaron una vez más gran destaque en la prensa. Las evidencias existen, aunque sean habitualmente acompañadas por exageraciones de los medios de comunicación... |
|
Del Juicio Particular - I Dicen comúnmente los teólogos que el juicio particular se verifica en el mismo instante en que el hombre expira, y que en el propio lugar donde el alma se separa del cuerpo es juzgada por nuestro Señor Jesucristo, el cual no delegará su poder, sino que por Sí mismo vendrá a juzgar esta causa... |
|
Anima Christi, sanctifica nos El Anima Christi se compone de doce súplicas que podemos dividir en dos partes bien diferenciadas. En las siete primeras, el fiel cristiano considera el Cuerpo y el Alma de Nuestro Señor Jesucristo... |
|
La gracia divina antes de la venida de Cristo Quisiera saber si la doctrina católica sobre la gracia se aplica también para aquellos que vivieron antes de Cristo y, en caso de que la respuesta sea afirmativa, si lo era apenas para los judíos... |
Promovido por la Asociación Santo Tomás de Aquino