20 de noviembre +Santoral
San Edmundo, Mártir Subiendo al trono inglés a los 15 años, gobernó con sabiduría y prudencia de anciano. Protegió a los pobres, huérfanos y viudas, siendo un padre para sus súbditos. Por negarse a apostatar, fue decapitado por paganos dinamarqueses que invadieron el país.
  Devociones marianas en el mundo

nov2018

Altar mayor, Basílica de Nuestra Señora del Rosario (Iglesia de Santo Domingo), Lima (Foto: Diego Delso)
Artículo de portada
Fray Martín de la Caridad
En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos...

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Palabras del Director   V

 

Estimados amigos:

Revisando detenidamente la portentosa colección de la revista “Catolicismo” —editada en el Brasil desde el mes de enero de 1951 hasta nuestros días, y cuyos 815 números se encuentran ahora disponibles en Internet— me deparé con un interesantísimo artículo escrito por el recordado Prof. Fernando Furquim de Almeida (1913-1981) sobre el más querido e ilustre de los peruanos.

Bajo el título de Fray Martín de la Caridad
su contribución figura estampada en el nº 156 de la reconocida publicación católica, correspondiente al mes de diciembre de 1963. Escrita después de un viaje que el autor realizó a Lima y cuando aún estaban frescos los recuerdos de la canonización de san Martín de Porres, que había tenido lugar en Roma el año anterior.

Como bien queda reflejado en sus escritos, el Prof. Furquim se caracterizó en vida por su aguda inteligencia, gran distinción, afabilidad en el trato y finas dotes diplomáticas.

Valga también la presente transcripción como un justo homenaje a quien practicó en nuestra tierra la heroicidad de las virtudes cristianas y nos dejó con su ejemplo el más precioso de los legados.

Gran devoto de María, a quien consagró su vida en el convento de Nuestra Señora del Rosario, fray Martín —desde el cielo en donde goza de la visión beatífica— se encantará particularmente con dos de los artículos que componen el presente número de Tesoros de la Fe.

El primero, de la sección Página Mariana, donde nuestro colaborador John Horvat nos introduce en “El maravilloso mundo de las flores de la Virgen”; y el segundo, de la sección La Palabra del Sacerdote, en que Mons. Villac responde a un interrogante que cobra renovada actualidad: “¿La pobreza es el centro del Evangelio?”

Deseándoles a ustedes una grata y provechosa lectura, me despido hasta el próximo mes.

En Jesús y María,

El Director

Estimados amigos:

Revisando detenidamente la portentosa colección de la revista “Catolicismo” —editada en el Brasil desde el mes de enero de 1951 hasta nuestros días, y cuyos 815 números se encuentran ahora disponibles en Internet— me deparé con un interesantísimo artículo escrito por el recordado Prof. Fernando Furquim de Almeida (1913-1981) sobre el más querido e ilustre de los peruanos.

Bajo el título de Fray Martín de la Caridad
su contribución figura estampada en el nº 156 de la reconocida publicación católica, correspondiente al mes de diciembre de 1963. Escrita después de un viaje que el autor realizó a Lima y cuando aún estaban frescos los recuerdos de la canonización de san Martín de Porres, que había tenido lugar en Roma el año anterior.

Como bien queda reflejado en sus escritos, el Prof. Furquim se caracterizó en vida por su aguda inteligencia, gran distinción, afabilidad en el trato y finas dotes diplomáticas.

Valga también la presente transcripción como un justo homenaje a quien practicó en nuestra tierra la heroicidad de las virtudes cristianas y nos dejó con su ejemplo el más precioso de los legados.

Gran devoto de María, a quien consagró su vida en el convento de Nuestra Señora del Rosario, fray Martín —desde el cielo en donde goza de la visión beatífica— se encantará particularmente con dos de los artículos que componen el presente número de Tesoros de la Fe.

El primero, de la sección Página Mariana, donde nuestro colaborador John Horvat nos introduce en “El maravilloso mundo de las flores de la Virgen”; y el segundo, de la sección La Palabra del Sacerdote, en que Mons. Villac responde a un interrogante que cobra renovada actualidad: “¿La pobreza es el centro del Evangelio?”

Deseándoles a ustedes una grata y provechosa lectura, me despido hasta el próximo mes.

En Jesús y María,

El Director

Verdades Olvidadas
Cuando los hombres se alejan de Dios, se corrompen las costumbres y decae la propia civilización
Cuando se rompen los vínculos que atan al hombre a Dios, que es el legislador y juez supremo y universal, no queda sino la apariencia de una moral meramente profana, o como ellos dicen, de una moral independiente que hace caso omiso de la Razón eterna y de los preceptos divinos...

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Especiales
Reminiscencias a la espera de un resurgimiento
El castillo de Montemor-o-Velho —con sus ­murallas coronando la montaña, teniendo a sus pies a la villa, próxima al río Mondego, en la planicie final que conduce al mar— constituye un ejemplo entre tantos de la vocación guerrera que marcó a Portugal desde el comienzo de su existencia como nación cristiana...

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Página Mariana
El maravilloso mundo de las flores de la Virgen
Mientras que el hombre moderno busca la ­felicidad en la gratificación instantánea; hubo un tiempo en la cristiandad en que las personas creían que la felicidad provenía de una verdadera comprensión del orden del universo...

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Vidas de Santos
Fray Martín de la Caridad
En una mañana de domingo, en la ciudad de Lima, el marqués Francisco Pizarro conversaba con algunos amigos después de haber asistido a la Santa Misa, cuando su palacio fue invadido por conspiradores que venían a vengarse de la energía con que reprimiera una revuelta en la que se habían visto envueltos...

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La Palabra del Sacerdote
¿La pobreza es el centro del Evangelio?
Corruptio optimi pessima (la corrupción de lo mejor es lo peor). De modo un poco diferente, los antiguos decían: cuando el bueno se pervierte, se vuelve pésimo. Nada más noble y elevado que el ideal de la pobreza evangélica, pero nada más execrable que su deturpación...

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Ambientes Costumbres Civilizaciones
La India y su pueblo soñador
De la India tradicional tenemos una muestra en este templo todo él dorado y medio puesto dentro del agua. Indica bien uno de los aspectos más atrayentes de los indios, que son un pueblo soñador...

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